Prada primavera-verano 2015.

Sobre unas dunas de arena violeta Miuccia Prada creó el clima perfecto para mostrar la próxima colección primavera verano. En este escenario Prada presentó a la mujer americana de finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. En sus propuestas reivindica la artesanía de la moda confeccionada en los ateliers. Prendas hechas a mano, en una oda a la tradición costurera, que está presente en prendas inacabadas, costuras a corte vivo sin dobladillos y deshilachados así como pespuntes realizados a mano.

Los abrigos setenteros de cuello en pico pronunciados fueron las piezas mas fuertes del desfile, combinados con botas altas, zuecos en una versión más contemporánea, guillerminas y espectaculares gafas de sol. Los vestidos y las faldas, aparecen inacabados, con  orillas deshilachadas.

El cuero estuvo presente en muchos de los outfits de la colección, el juego del patchwork también y las medias crecen y crecen a lo largo de la pierna hasta dejar ver las costuras de las mismas. Miuccia reformula lo barroco entre ideas monocromáticas, looks que mezclan varios prints, el cuello cisne y los bordados siguen siendo sesenteros y las lineas verticales mantienen su compromiso por las formas.

La paleta cromática sobre todo en la primera parte fue un canto a los tonos oscuros, con predominio del color negro y el color whisky si bien posteriormente en el segundo tramo del desfile fue aclarando los tonos.

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